En Cada Vida

Fue real, ella fue real. La sentí tan mía sin aún serlo. Tal vez por ser ella misma, encontrada.  

Me fui caminando pensándole, con su perfume entre mis manos y sus ojos en mi memoria. Su sonrisa, ese estallido tímbrico, tan familiar, tan ella. Justo como la recordaba.  

Me encanta y me embruja como en cada vida. Puedo sentir su corazón cuando apoya su frente en la mía y mira al vacío, cuando se siente presente.  

Su perfume es su esencia  y siento esa brizna acariciar mi hombro, cuando al mismo tiempo sonríe sin prisa.  

Leave a comment