Despertar,
y ver su espalda
desnuda,
sus caderas,
afuera de las sábanas;
era abrir las ventanas
de la mañana
y regalarle un baño de sol
oh, mis pupilas.
Luego,
el café.
mirarle vestirse.
Luego, despedirla.
Luego, extrañarle.
Despertar,
y ver su espalda
desnuda,
sus caderas,
afuera de las sábanas;
era abrir las ventanas
de la mañana
y regalarle un baño de sol
oh, mis pupilas.
Luego,
el café.
mirarle vestirse.
Luego, despedirla.
Luego, extrañarle.